…que es lo mismo que decir…

juventud-vejez¿Por qué tanta violencia en las calles?… ¡En fin en el mundo!

¡Y tanto amor declarado en las redes sociales!

¿Será porque, definitivamente somos hipócritas? Seguir leyendo “…que es lo mismo que decir…”

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Por menos navidades y más noches buenas…

libros

La noche oscurece en sueños, te invita al amor, a ponerle luz a los aprioris oscuros del sexo y poder disfrutarlo sin culpas, en plenitud. La noche te embriaga en silencios. Te encandila en miradas cómplices que rompen sombrías esperas. La noche baila de la mano con la luna bajo un brillo que ilumina la oscuridad… te lanza sin pudor a la realidad sin paracaídas, levanta las barreras de los miedos y te deja volar hasta enloquecer. La noche armoniza en pentagramas sin bemoles. La noche cincela los cayos del paso del tiempo y pinceles artesanos salen bajo las estrellas a pintarte en sueños. La noche te esculpe retinas cansadas con sombras chinas en reposo. La noche… La noche…

 

La Navidad confluencia obscena entre religión y capitalismo. La navidad, no mucho por decir “fiestas” del consumo y de la mentira.

A propósito ¿Qué parte del pesebre ocupaba Papá Noel?. ¡Patrañas!

Permítanse en estas fiestas del consumismo, romper los moldes que nos distancian y consumir muchos más abrazos, besos, miradas, verdades, sonrisas, pinturas, música, Poesías… ¡tiempo!… ¡regálense tiempo!… En fin consuman tan solo buenos momentos. Tan solo eso… buenos momentos.

 

 Adhuct Stantes.

Jorge Adrián Hernández – 25 de Diciembre 2016

¿Sinceridad o Sincericidio?

mi-primera-foto-en-la-red¿Cuál es la visa de tu frontera? No logro atravesarlo; es un desierto dentro de otro desierto interminable impregnado de ausencias… ¡Si tan solo lo supieras! Sos esa Utopía que establece agenda con mi destino. Si no puedo hacerte el amor, te hago poesía.

Me reposo en los años resquebrajados, pero ya sin riendas. Ya mi lengua sanando de tanto silencio de verdad dándole una tregua a la mente a libremente pensar.

Buceo mis adentros como un impulso, me duele el aclarar, mis bolsillos rotos de monedas en sueños. Con desmedida anarquía y desconcierto por las formas tan siquiera soy el dueño de mis sueños enamorado del fracaso que venía vestido de hambre.

El eterno despertar en pesadillas que lucran mis días. ¡Que larga es la vida para someterse al dolor! Y el contraste irónico del amar sin pensar, presos en cárceles de razón…

Momentos en que la vida te pellizca, te apelmaza, te acojona… te sumerge una pesadilla sin fin. Sin más necesito acobijarme en los brazos de Morfeo.

Compleja realidad extrema en límites de miserias generadas por la ambición y la concepción de un mundo sensible con la finalidad de la existencia… o de la supervivencia.

Me encuentro con el recuerdo, aún con aquel que ya no me acuerdo aferrado a una lágrima, dibujados en misterios, esculpidos en caretas, escritos en confusos e intangibles borradores, que le dan peculiaridad al silencio… a mi silencio.

Los destinos mutan en partículas de tiempo, en abrazos en pizcas, en migajas de palabras, en miradas en trizas… en manos que se anudan o se sueltan. En descuidos descuidados. En pequeños detalles que sellan mañanas.

Por eso que ya no temo a ese apocalipsis que nunca fue, atento intensamente a esos detalles en tiempo presente. Espejo enemigo despiadado y silencioso ya no me mientes… tu reflejo es en tiempo y forma; ¡es ahora!. Contraste emblemático del tambalearse en cornisas del peligro eterno del quizás

Quería ser verbo exiliándome del Pretérito pluscuamperfecto de mi vida, habitando el Presente simple afirmado sin el Potencial, en un futuro imperativo y próximo. Mi vida… Mi vida regida en vigencia y acción, antítesis voyerista que observa de lejos sin decir nada.

Descubrir con las canas que uno tiene dos vidas: la propia… y la del inconsciente colectivo.

No hablaría jamás… Porque quizás esté tratando de olvidarlo. Esa tozudez de restaurar todo aquello que es irreparable. Es mi esencia; la quimera.

¿Sinceridad o sincericidio? En mi ausencia ya no habrá secretos…Volaran libres por el aire… con mis cenizas.

 

 

Adhuc Stantes.

Jorge Adrián Hernández.

10 de Diciembre de 2016

 

Nada es definitivo… Salvo…salvo las letras.

almaEl día pierde su batalla a diario con la noche, y esta a su vez es derrotada en cada alborada. El amor, en esencia cuanto menos se diluyen en tristes recuerdos, sino en suerte te deja heridas terminales. La corriente del río jamás retrocede, navega y navega hasta hacerse mar. Las olas llegan intensas y regresan en silencio para no volver. Seguir leyendo “Nada es definitivo… Salvo…salvo las letras.”

Cobardías en pretextos

fb_20161029_12_43_54_saved_pictureEsa angustia, muy de estos tiempos de no estar al otro lado donde sí.
Estando donde no, prostitutos en busca de recursos para necesidades no necesarias. Mercados impúdicos repletos de relojes en tiempos sin tiempos. El infundio como modas forzadas en caminos fácilmente impuestos, zonas de confort nocivas, falaces. Nómades a la caza de subjetividades en oposición destructora, inconscientemente consciente, conveniente y convenida al mundo exterior. Cobardías en pretextos que te distancian de culpas. Valen más las reputaciones que las conciencias. El odio en blasfemias consentidas cómodamente pagaderas 12 cuotas sin intereses. Humanidad de poca monta, que esconde bajo la alfombra las heridas, que no son más que las marcas de la vida y que sacan a la luz eso que somos.
Querer ser… y no ser… obscena competencia, nos atormenta la finitud quimera acuciante del hombre posmoderno.
No quiero formar parte de esta partida donde la farsa rige las reglas impuestas.
Prohibición implícita de enamorarse y de convertirse en un ser inconscientemente irracional, rompiendo conscientemente el orden racional de la existencia.Vergüenza a un Te quiero. A mirarse a los ojos. No hay tiempo. “Ismos” que nos acercan a abismos, cornisas de vértigos que nos alejan del Otro. Inconsciente colectivo que nos aleja de la poesía porque despeina a los imbéciles, les rompe el orden.
Cada soplo en el tiempo, inevitablemente nos convierte en ayeres pintando potenciales mañanas….¡Dádiva súbita de nuestra existencia, obscenamente insertos en un sistema que nos corroe!….
Vida de viejos patrones de renunciaciones. Somos tan distintos y eso cobra valor en sí mismo… el problema es ser distantes.

Poder caminar nuestro universo, perverso genio maligno Cartesiano vacío, construido en ausencias, con los ojos bien abiertos como mirando sin miedo nuestra propia muerte.
La cercanía constante de la muerte y la finitud de nuestros días es una invitación a tomar un café con la vida que eternamente postergamos para un mañana… que quizás no sea.

Adhuct Stantes.

Jorge Adrián Hernández
22 de Noviembre de 2016

Espacio Físico.

fb_20161025_04_53_06_saved_pictureSi partimos de una fría definición de Espacio Físico no es más que el lugar donde se encuentran los objetos y en el que los eventos ocurren. En el género narrativo nos encontramos con no solo un espacio físico sino también con un espacio Psicológico, que refiere a todo aquello que no sea material, a bien decir la atmósfera o clima emocional donde se desarrollan los hechos.

Seguir leyendo “Espacio Físico.”

Micro relato: Salinas vacías de fulgor.

La mirada empañada en salinas vacías de fulgor,

Un pucho encendido que deviene la angustia en cenizas

Una rubia transpirada en la mano que refresca el dolor.

Y mi propia existencia que supera la utopía ya sin prisa…

Paladar áspero hoy sostén inmaculado de una vida de dolores,

Mi corazón estaba gimiendo Y no hubo quien siquiera lo notó…

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Jorge Adrián Hernández – 29 de julio 2015

Micro Relato… Quimera.

quimera

El: ¿Cuál es tu quimera?

Ella: Hacer el amor bajo la lluvia. ¿Y el tuyo?

El: …Que llueva por siempre…

 

Jorge Adrián Hernández. 18 de Julio 2016

Espejismos…

alegorias-1Extraño esa palabra que nunca escuché. Esa mirada que nunca me miró. Extraño ese abrazo que jamás me abrazó. Esa esperanza de tener la esperanza que no tuve… extraño ese ¿Cómo estás? no preguntado. Esa preocupación despreocupada. Extraño ese beso no besado. Esa complicidad enemiga. Extraño ese equipo en el que nunca jugué. Extraño esa mesa que nunca se terminó de servir. Extraño ese hombro que jamás fue tal. Extraño el olor que inventé. Extraño el sabor de la piel pintada de oleo. Extraño las entrañas. Extraño las ganas de luchar. Las ojeras de cansancio pintadas en rímel transparentes de sentido. Extraño mi sonrisas pintadas en baratos indelebles. Extraño la fortaleza disfrazada de valor. La piel erizada de ilusión.

Extraño el extrañar. Extraño el deseo de sentir. Extraño la vida jamás vivida. Extraño el creer para crear.  Epitafios confusos de un final a repetición, un bis sin aplausos. Un coro de reclamos. Angustias silenciosas engalanada en humores. Fantasioso personaje ficticio de ser… espejismos, Ilusión óptica, reflexión total de una luz inexistente que atravesó todo a su paso.

 

Jorge Adrián Hernández. 12 de Octubre de 2016.

Falta envido y truco a la vida…

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Abrió pesadamente sus ojos, una intensa pesadilla inundó en lágrimas sus retinas. Su alborada, presintió, su “de aquí en más”…ya no sería lo mismo.
Se sintió pequeño en un enorme y obsceno cosmos ausente de armonías. Tomó conciencia que el sudor le rodeaba todo su ser, a pesar de ello sintió frío…un intenso frío. Sus poros copulaban espasmos. ¿En qué momento de la vida me volví tan frío? –se preguntó.
Su esencia se llenaba de vacío. Su silencio se dibujaba en formas. Un dolor indigente e infinito en simetría con sus días. ¿Dónde la frontera a tanta tolerancia?
Lo de siempre… lo de todos sus días. Aunque se sintió distinto. Sintió que la Diana de ese día lo incitaba a transgredir la flaqueza de su vida. Le gustó el sabor de esa sensación jamás sentida. Una parte de su ser se identificó con este nuevo estadio… desconocido. La otra huía temerosa de ser poseída.
Se permitió atreverse, siquiera a no tener miedo… “Para eso están los años. –pensó– “Quisiera perderme en un desierto de pentagramas sin bemoles…en armonía”. Lo sorprendió su propio pensamiento, no común en el.
Se sintió convidado a la travesía que le proponía el recorrido de la ruta hacia la libertad. Un derrotero que sus coordenadas habían perdido en la brújula de sus días. Su mirada se encarnaba en el horizonte de aquello que para el siquiera eran utopías.
Su sangre bullía en un entrar y salir, venas y arterias a tambor latiente transportistas de intenso sentir. Se miró al espejo… No se conoció. Retiró, asustado la vista de ese espejo. Se sintió agredido por ese reflejo. No lo conocía… No se conocía.
¿Cuántas veces escondió sus lágrimas en pos de no preguntarse el por qué? Aunque las respuestas le penetraban madrugadas… le dolía la noche. Esa oscuridad desnudaba su vocación interior… aciaga.
Uno no elige la vida que le toca en suerte. Tenía una página, en el libro de su vida marcada que siempre vuelve a leer. Pesadumbres fantasmales que no se irán jamás.
No quería caminar la vida en justificaciones vacuas, aniquilando a otros con el peso de su infortunio.
Forjó sus días creando una realidad copulada de su pensamiento… de su alma.
Decidió cantarle Falta envido y truco a la vida… Le cantaron 33 de mano y un As de espada que lo atravesó por siempre…

Jorge Adrián Hernández – 11 de Octubre de 2016.