¡Hasta siempre Loco, Loco, Locoo…!

Maestro Horacio sabes…Estoy muy triste siempre quise pedirte permiso para robarte tu poesía, la magia de tu pluma con la que siempre quise recitarle a una mujer… En realidad a esa mujer, te cuento así de compinche nomás Dandy, es un pimpollo sabes ¡tan lindo como esa rosa que siempre llevabas en el bolsillo derecho…